Las oraciones de mi madre

Suba mi oración delante de ti como el incienso. Salmo 141:2.

Aunque he vivido muchos años lejos de mi madre, siempre he mantenido con ella un diálogo con olor a silencio y a inmensidad. No necesito tenerla a mi lado para sentir la influencia permanente de sus oraciones.

Mis dos hermanos mayores estudiaban en Estados Unidos. Yo decidí seguir el mismo camino y mi madre me apoyó, por eso estoy aquí. No ha sido fácil. Unas veces equivocada y otras acertadas, prosigo escalando la cuesta de la superación.

Por varios años, sin la compañía de los seres amados, para mí las navidades eran terriblemente dolorosas. Cierta vez, estando en California, pasé la Nochebuena con una amiga y para no regresar demasiado tarde a mi apartamento, me quedé con ella.  Al día siguiente quise volver temprano a mi habitación y a las seis de la mañana salí del lugar. La puerta que daba a la calle tenía una reja eléctrica. Introduje la mano para abrirla, pero la puerta se cerró repentinamente y aprisionó mi mano

¡Qué angustia! ¡Yo estaba atrapada en un lugar solitario, a las seis de la mañana de un 25 de diciembre! La situación era preocupante. Alcé mis ojos al Cielo y por unos instantes me olvidé de lo que estaba sucediendo, pensé que en ese momento mi madre estaba orando. De pronto vi que un hombre alto se me acercaba. Me dirigió palabras bondadosas y llamó a los bomberos. Esa noche, cuando hablé con mi madre, las dos tuvimos la certeza que un ángel, en forma humana, me había auxiliado.

Otra de las tantas ocasiones en que he sido testigo de oraciones contestadas, me sucedió un año después. Yo tenía poco tiempo manejando. Sin la orientación debida compré un vehículo usado, en pésimas condiciones. Iba en una carretera de alta velocidad, cuando noté que algo no funcionaba y en segundos me quedé sin frenos. El lugar era sumamente peligroso, por un lado pasaban los vehículos a gran velocidad y por el otro había un precipicio. Yo sudaba. En ese instante clamé a Dios y pensé en las oraciones de mi madre. Aunque tuve la impresión que el auto había perdido velocidad, no pude evitar que se estrellara contra el que iba delante. Los agentes del orden público que acudieron y las personas que presenciaron el accidente, no podían explicar qué fuerza había amortiguado el golpe, para no lastimar a los ocupantes ni causar mayores daños a los dos carros.

Cuando los problemas de la vida me agobian y estoy triste, desanimada o la duda me asedia, oro a Dios y pienso que aunque mi madre vive en otro país, tal vez sus preces y las mías se encuentran en su camino al trono de Dios, y retornan en bendiciones. Entonces no me siento sola, porque es como si entre ella y yo existiera una constante red de plegarias.

(Publicado en la revista “El Centinela”, febrero del 2002)

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Una respuesta a Las oraciones de mi madre

  1. LUIS SOTO GARCIA dice:

    SI LA ORACION ES MUY PODEROSA A MI ME HA DADO MUY BENDICIONES YA QUE TENIA MUCHOS PROBLEMAS , Y ME SENTIA DERROTADO PERO GRACIAS A DIOS E BUSCADO AL DIOS , SOY CRISTIANO

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