Dónde guardamos nuestros tesoros

Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21.

         Leamos este mensaje de Jesús: “No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan” Mateo 6:19, esta es una lección muy importante. Cada día oímos tristes noticias de hurtos, de personas que han sido asesinadas por ladrones, con el fin de quitarle el dinero. Esos peligros están en todas partes. Como la maldad se extiende, debemos almacenar nuestro tesoro en el cielo, dando diezmos y ofrendas para que el mensaje de salvación, sea predicado en todo el planeta.

          Entre la multitud que seguía a Jesús, un hombre le pidió que le dijera a su hermano, que compartiera con él su herencia. Jesús además de decirle que esa no era su misión, le dio un mensaje significativo, sintetizado en la parábola del “rico insensato”, registrada en Lucas 12:13-21. Es el resumen de un hombre con muchos bienes, que planeaba derribar sus graneros y construir cosas más grandes, para disfrutar de riquezas en el futuro, pero “Dios le dijo: Necio esta noche vienen a pedirte tu alma y lo que has almacenado, ¿de quién será?” ¡Cuántas personas, en el momento de su mayor esplendor, mueren accidentalmente de una enfermedad o son asesinados! Otro de los mensajes de Jesús es: “guardaos de toda avaricia”, para no arruinar nuestra vida.

           Me fortalece pensar en la vida del profeta Elías. La reina Jezabel lo había condenado a muerte. La idolatría y la crueldad eran tantas, que Elías profetizó sequía por tres años. Se refugió en un arroyo, tenía agua y dos veces al día, los pájaros le llevaban su comida. Cuando el arroyo se secó, salió y se encontró con una viuda, estaba recogiendo leña para hacer el último pan para ella y su hijo. En ese instante llegó Elías, le dijo que le diera a él primero comida y nada escasearía, hasta que volviera el agua y así fue. Este profeta Elías es uno de los pocos que fueron llevados vivos al cielo.

            En mi vida también hay incidentes, que han aumentado mi fe en Dios. Hace 45 años, ingresé al Hospital universitario de Caracas para ser operada de corazón abierto. Después de la operación el 13-4-1967, estuve un mes en el mismo Hospital y salí con los 20 bolívares que tenia cuando ingresé. Mi operación fue uno de los primeros avances de la cirugía en ese tiempo. El famoso animador de televisión: Renny Otolina, fue a visitar a uno de sus trabajadores, supo de mi caso y se interesó. El día siguiente, un emisario del Sr. Otolina habló conmigo sobre la posibilidad de filmar mi operación, acepté y la filmaron los estudios de Radio Caracas Televisión. Ese día el hospital estaba en movimiento. Después, como la familia de los pacientes conocía mi caso, me llevaban la mejor comida.

        Cerca de mi casa, un hombre se me acercó y me preguntó una dirección que yo no conocía. Llegó otro y le dio esa información. Era algo relacionado con dinero pues había ganado una lotería. Según ellos era mucho dinero y necesitaba dos testigos. El primero dijo que me daría millones por ser testigo, pero debía darles cierta cantidad de dinero. Les dije que no necesitaba ese dinero, yo no tenía joyas y muy poco dinero, les conté cómo Dios me ayudó cuando fui operada. A cada uno le regalé un folleto: “Espacios de fe”, lo tomaron  y se fueron. Doy gracias a Dios pues sus ángeles me cuidaron.

 

Articulo publicado en Volumen VI. Guarda el enlace permanente.

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